
Hasta ahora no había tenido problema alguno, mi vida transcurría con normalidad, hasta que un día tuve la mala suerte de que un hombre entró a robar en mi casa, se llevó varias de mis cosas, cosas a las que llegué con el sudor de mi frente, entre ellas tenía una desbrozadora.
Cuando pasó esto denuncié en la Guardia Civil, meses después la Guardia Civil contacta conmigo y me dice que han recuperado una desbrozadora y que puede ser la mía, los Guardias me la muestran y resulta ser la que me robaron.
Hasta este momento, pese a no recuperar el resto de mis cosas fue todo más o menos con normalidad. Pero un día se acerca un chico que no llegaría a los cuarenta años, éste traía un teléfono en la mano, me preguntaba por qué tuve que coger la desbrozadora que me mostró la Guardia Civil, estuvo un rato acosándome, esto se lo dije a los Guardias, los Guardias me dijeron que no tenía por qué aguantarlo, que podría denunciarlo, yo decidí no denunciarlo, no le di mucha importancia.
Unos días más tarde después de este encontronazo, yo estaba en mi casa en Cesures, sobre las ocho de la tarde decidí ir a O Barco, a las once me llaman y me dicen que mi casa está ardiendo, yo no daba crédito, acudo al lugar, una vez que los bomberos finalizan su trabajo, entro en la bodega y para mi sorpresa me falta la desbrozadora que me habían robado y otra más, fue una situación de una frustración indecible, en mi casa no había nada que pudiese haber provocado el incendio, no había ninguna fuente de calor, alguien habría entrado, me había robado mis herramientas y luego prendió fuego a mi casa.
Como era de esperar decidí acudir de nuevo a la Guardia Civil y denunciar lo que había sucedido. Unos días más tarde me llama la Guardia Civil y me dice que han recuperado mis cosas, llevándome la sorpresa de quien me había robado fue la persona que ya lo había hecho antes, quien me acosó grabándome con el móvil. Al día siguiente veo en la prensa que este hombre disponía de una pistola lista para ser usada, esto me llenó de preocupación, ya que ese arma la podría haber usado sobre mi o sobre mi familia, gracias a Dios la Guardia Civil consiguió aprehender esa pistola y ahora el deberá responder ante la justicia. La verdad es que en ese momento también sentí un gran alivio, habían cogido a la persona que redujo a cenizas mi casa.
Lo que realmente me dejó perplejo fue que una vez que la Guardia Civil pone a esta persona en manos de la justicia, la justicia lo deja en libertad. La Guardia Civil se puso en contacto conmigo y me dice que está en libertad, yo estupefacto le pregunto al Guardia por el motivo, el Guardia me dijo que el Ministerio Fiscal no se personó en la causa, pero por Dios, cómo que no se ha personado, acaso en Valdeorras no hay derecho a la seguridad. Una persona que porta un arma lista para ser usada, alguien que me roba y me quema la casa, acaso no es razón suficiente para que el Ministerio Fiscal se interese.
¿Esta es la Justicia que tenemos en esta Comarca? Es una sensación de desasosiego muy difícil de explicar. Visto lo que ha sucedido solo puedo entrar a valorar el coraje con el que la Guardia Civil afronta su trabajo, enfrentándose a criminales con armas dispuestas para matar, luchando con los medios que tienen que seguramente no sean más que su buena voluntad para que luego el Ministerio Fiscal no le importe lo más mínimo.
Como dije al principio, nunca me he visto en problemas, cuando he tenido la mala suerte de verme en esta situación ahí ha estado la Guardia Civil, es una suerte tener a estas personas velando por nuestra seguridad que ven enturbiado su trabajo por la pasividad de otras instituciones. Por último quiero hacer patente que sin seguridad no hay libertad, en Valdeorras también deberíamos tener estos derechos fundamentales.
Texto: Jose Blanco.